sábado, 26 de mayo de 2012

Cuando los árboles sí que dejan ver el bosque



Siento admiración por cada persona que busca aquello que le gusta, que lucha por lo que piensa y que se centra en conseguirlo, dando igual lo que, normalmente, hagan los demás. En el automovilismo, el camino normal para un piloto con apoyo económico es, tras pasar por karting, dar el salto a los 15-16 años a las fórmulas menores como la Fórmula Renault 2.0 para comenzar una escalada que lleva varios años y que depende de muchos factores, sobre todo económicos.

¿Y por qué no ser la excepción e ir en busca del profesionalismo? Puede que la Fórmula 1 sea la competición más glamourosa y con más retransmisión mediática, pero no está al alcance de todos. Y no solo la categoría, porque antes, pasar por la GP2 o la Fórmula Renault 3.5 es obligatorio y el desembolso económico es considerable (1.5-2 millones de euros por temporada).

El actual piloto del WTCC Pepe Oriola quiso elegir un camino diferente. "Mi primera idea era ir a los monoplazas. Hice un test con un Fórmula Renault y otro con un León y vi que me gustaba más el León. Vi que el camino, sobre todo económicamente, era más asequible. Luego, he tenido amigos que se han pasado a los monoplazas y se han gastado el triple sin llegar a ser campeón del mundo, si es que yo algún día lo soy", decía el catalán en una entrevista a Marca. Por desgracia, a Oriola no le falta razón, ahí están de Borja García, Andy Soucek, Roldán Rodríguez, entre otros.

Con solo 17 años, Pepe, actual líder del Yokohama de independientes, está lleno de ilusión y busca ser el más joven en subir al podio en un campeonato FIA. Se siente cómodo en el Mundial de Turismos, también afortunado, porque la situación en el automovilismo no es, actualmente, la mejor y sabe que, con Seat, tiene un buen apoyo. Tan solo tiene que fijarse en su compatriota Javi Villa, que este año no puede hacer el WTCC por problemas económicos.

En el Mégane Trophy corre ahora Albert Costa, otro chico con calidad - e ilusión por ir incluso a Le Mans- pero sin posibilidad de afrontar los requisitos para subir a un Fórmula Renault 3.5 o un Gp2 con los que seguro que estaría arriba. Villa o Monje, tras pasar por monoplazas, son otros ejemplos.

Y es que en el mundo del automovilismo, la Fórmula 1 no deja ver que hay otros caminos y otras competiciones en las que también se puede triunfar. "Prefiero ser campeón del mundo de turismos que haberme quedado en la GP2 y haber arruinado a mi familia. Luego nadie se acuerda de ti. Mucha gente está tomando ahora este camino. La gente ha visto que hay otro mundo aparte de la F1". No hay mucho más que añadir a las palabras de Oriola...