domingo, 8 de abril de 2012

"Tendrás la Fórmula 1 al precio de nuestra sangre"



Cuando hablamos de Fórmula 1 hemos de tener en cuenta que los negocios son inherentes a esta categoría mundial. Dejan de tener importancia los regímenes políticos de los países que se visitan, los continuos altercados que hay en la calles o la violencia existente.

El Campeonato Mundial de Fórmula 1 comenzó en 2011 más tarde a causa de la cancelación del Gran Premio de Baréin debido a las continuas revueltas chiíes que pedían reformas políticas en el país. Sirvió para evaluar la situación una cita de GP2 que también fue anulada, dejando el miedo en el cuerpo a los equipos y pilotos de la citada categoría. La F1 quiso volver en octubre, intento fallido.

Ahora, en 2012, volvemos a tener a Baréin en el calendario. Las dudas sobre su celebración persisten y la gente sigue en la calle pidiendo una mejora en la situación de su territorio y la liberación de Abdulhadi al Khawaja, un activista de Derechos Humanos condenado a cadena perpetua hace ya un año, que comenzó una huelga de hambre en el mes de febrero. 58 días han pasado ya y la vida de Al Khawaja corre peligro. Podría entrar en coma en cualquier momento y llegar a la muerte tras haber perdido más del 25% de su masa corporal. Al tener también nacionalidad danesa, el ministro de exteriores de Dinamarca ha pedido su traslado a Europa, pero Baréin ha dicho que la ley de medidas penales sobre la extradición a otros países no contempla el caso de este opositor, detenido hace hoy -ocho de abril- un año, y acusado en un proceso irregular por intentar derrocar el régimen bareiní el pasado mes de junio.

El 70% de la población de Baréin es chií (mientras que la dinastía que reina es suní) y lucha por la libertad de Al Khawaja. Si su vida llegara al fin, la revuelta podría ser desmesurada y la violencia en las calles llegaría aún más allá. Desde las redes sociales, diarios de todo el mundo y, sobre todo su país, le mandan apoyos que hacen que su corazón siga latiendo.

Más de un año después de que Baréin decretara el estado de emergencia, han fallecido un número elevado de personas, más de un millar han sido detenidas y otras tantas han visto su vida peligrar por la dura represión de las autoridades, que usan gases lacrimógenos capaces de causar la muerte a los más débiles.

Mañana ya empieza la semana de Gran Premio, llega China, un país como otros tantos del campeonato, en los que los Derechos Humanos son violados, pero que no está en rebelión. Una semana más tarde, en Shakir, se debe disputar el GP de Baréin. La gente pide que no se celebre la cita, ya que se daría una visión de lo que sucede en su país equivocada y alejada de la realidad. Y porque el peligro está ahí. Caminan por las ciudades levantando pancartas y vestidos de pilotos, rechazando mentir al mundo y que se obtenga dinero de un evento en un lugar en el que la muerte te puede alcanzar en cualquier momento.

La FIA dice que es seguro, la FOM se remite a que, con una sola muerte más, Baréin no tendrá F1 por segundo año consecutivo. Al Khawaja resiste ante la posible revuelta. Los ciudadanos protestan, porque no quieren que rujan los motores al precio de su sangre.

Image| Bahrain Urgent