sábado, 27 de agosto de 2011

Bruno también es más rápido en Eau Rouge




La sustitución de Nick Heidfeld por Bruno Senna creó una impresionante polémica esta semana en las redes sociales, medios ... Se habló de dinero aportado por el brasileño, aunque también de una mala relación de la escudería británica con el expiloto de BMW, no obstante, el poco talentoso Bruno consiguió superar expectativas hoy en Spa.

En el circuito donde su tío decía hablar con Dios, Bruno Senna ha conseguido meterse por primera vez en su vida en la Q3 de la calificación del Gran Premio belga. Una séptima posición que sabe a algo más que eso. Con solo la experiencia acumulada en Jerez en febrero y en los primeros libres de Hungría, ha conseguido demostrar que no está en la Fórmula 1 por su apellido, que no era un espejismo aquel subcampeonato de la GP2 ni la tercera posición en la general de la F3 británica en 2006 ...

Mañana, posiblemente, le suceda lo que le sucedió a Hülkenberg en Brasil 2010 y se vaya desinflando poco a poco. Todo lo que sea acabar la carrera cerca de las diez primeras posiciones supondrá una gran actuación del piloto brasileño.

No digo que Bruno sea un crack ni una estrella ni mucho menos, porque aún no ha demostrado nada. No es Ayrton, ni él, ni Hamilton ni Alonso ni nadie ... Pero tampoco hace siempre lo mismo en todos los monoplazas que con el Hispania del año pasado, con el que se le etiquetó de mal piloto cuando se le evaluó con aquel coche como si fuese un monoplaza con las prestaciones suficientes como para ello.

Nunca vi correr a Ayrton en directo, por lo que ver su apellido sobreimpresionado en la pantalla es bastante emocionante, ver a su sobrino subir Eau Rouge y acabar séptimo en la primera calificación en la que participa en este año y, además con su casco, lo es aún más ...

Escalofríos mil recorriendo mi cuerpo, lágrimas saltadas debido a la emoción. Su mirada, su casco, su apellido, su sangre ... Ayrton decía que hablaba con Dios en Eau Rouge, Bruno lo hace con el dios de la velocidad, habla con su tío.

sábado, 20 de agosto de 2011

El hombre de piedra



La carrera deportiva de un piloto está formada por numerosos obstáculos. Además de tener una capacidad superior y demostrar que puedes llegar a la Fórmula 1, debes conseguir entrenarte física y mentalmente de una forma dura y conseguir el apoyo económico necesario.

Dean Stoneman estaba destinado a ser una de las más firmes promesas británicas del automovilismo. Tras haber conseguido el título de Formula 2 en 2010, Dean fue premiado con un test en las pruebas de novatos de Abu Dhabi en el pasado noviembre. Su adaptación y su actuación a los mandos del FW32 del equipo de Grove fue notable y dejó buenas sensaciones sobre la pista asiática consiguiendo el quinto mejor tiempo aquel día.

Después del test, Stoneman firmaría para competir en 2011 con el equipo ISR en las World Series by Renault y, previsiblemente, en 2012 hubiera pasado a la GP2, antesala de la Formula 1.

Todo iba en el camino correcto, e, incluso, Williams le seguiría muy de cerca para una futura colaboración, pero, a mediados de enero, se anunciaba que Stoneman tendría que dejar la competición por problemas de salud: un cáncer de testículos le apartaría de las pistas durante al menos una temporada.




Pasan los meses y las noticias sobre el estado de salud del piloto son alentadoras. Su recuperación ya está en la segunda y última fase y se le ha podido ver en varias ocasiones por el circuito de Silverstone. La última, el pasado Gran Premio de Gran Bretaña, en el que fue invitado a comer en el box de Williams por Patrick Head tras reunirse con el Club Británico de Pilotos (BRDC).

Tras dicha reunión, el británico de 21 años dijo que "acordé con Patrick (Head) que haré todo lo posible por volver a mi máxima forma física si él lo maximo para verme de nuevo en un coche de Williams".

Decía Napoleón Bonaparte que "el triunfo no está en vencer siempre, sino en nunca desanimarse. Es el triunfo el que crea al gran hombre". Está claro que Dean lo es, volverá pronto a las pistas y hará honor a su apellido: Stoneman, el hombre de piedra.

lunes, 8 de agosto de 2011

Lewis Hamilton, cuando la ausencia de miedo te guía hacia la victoria



Frenar a veces más tarde, asumir riesgos a la hora de adelantar, de trazar una curva o de tomar decisiones que puedan dejarte en la grava o llevar a la victoria, son típicas de pilotos que marcan una época en la Fórmula 1. Carreras a veces mágicas y otras veces criticadas por alguna acción. Tazio Nuvolari, Gilles Vielleneuve o Ayrton Senna son algunos de los pilotos que se ganaron el amor de los aficionados en el pasado, ahora, Lewis Hamilton, va camino de convertirse en otro de esos héroes a la vez que villano.

"No tengo miedo a nada", confesaba el británico hace semanas al diario AS en una fantástica entrevista de Manuel Franco. Su debut en la Formula 1 fue explosivo a la vez que odiado en nuestro país. Tras su impresionante temporada, que se saldó con el título, de la GP2 Series, Hamilton llegaba, de la mano de su mentor (Ron Dennis) , a Mclaren, donde compartiría equipo con Fernando Alonso, tras dejar a De la Rosa en el banquillo. No, no entró con buen pie -para la afición española- en la F1 ...

No solo le avalaba la corona de la GP2, sino también el campeonato de la F3 Euroseries, que había conseguido la temporada anterior (2005). Prometía ser escudero en la lucha de Alonso por el título de 2007, pero el asturiano se encontró con el enemigo en casa: 9 podios en su debut, 6 poles y un subcampeonato por delante del piloto español. Una polémica temporada con alguna injusticia propia de un padre de niño mimado, dejó a Alonso fuera del equipo. Hamilton continuaría su camino al éxito.

2008 fue el año en el que Lewis se confirmaría como la promesa que demostró en 2007 ser. Carreras magistrales como la de Silverstone o la de Mónaco, acabaron con Lewis Hamilton como el Campeón del Mundo más joven de la historia en un atípico y apoteósico final del Gran Premio de Brasil que quedará siempre en la retina de todos los aficionados al gran circo.

Un 2009 difícil sin un coche competitivo y un 2010 asumiendo demasiados riesgos (Monza o Singapur) le dejaron sin conseguir su segundo título. 2011 va por el mismo camino debido al dominio absoluto de Red Bull, aunque hemos tenido la suerte de disfrutar de carreras como la de Alemania.

Quizás no siempre el asumir riesgos le lleve a la victoria, pero intentarlo cada vez le hace más grande. Canadá o Mónaco son ejemplo de ello. Como decía aquel: "Quien no arriesga no gana". Disfruta arriesgando y no sabe conducir de otra forma que no sea intentando parecerse a su ídolo, Ayrton Senna. Lewis Hamilton no tiene miedo, pero tampoco queremos que lo tenga ...

lunes, 1 de agosto de 2011

El ascenso a héroe de Ayrton Senna



Conseguir alcanzar un sueño puede ser a veces más complicado de lo normal. Ver como todo se pone cuesta arriba, como todo va en contra, como siempre pasa algo que estropea el camino a la victoria, como toda la mala suerte se junta en un mismo momento ... Todo arruina la meta una y otra vez y la va poniendo un poco más lejos.

En la Fórmula 1, ganar un Campeonato Mundial es el sueño de todo aquel que sube alguna vez a un monoplaza para competir, eso, y ganar en casa ante una gran masa coreando su nombre como si fuese la unica estrella presente en la parrilla.

Ayrton Senna no era una excepción. Haber subido tan solo dos veces al podio en 7 temporadas en la Fórmula 1, en Brasil, no era plato de buen gusto para el piloto brasileño ante su afición. Brasil no pasaba por un buen momento. Ayrton era su héroe. Ellos gritaban por él. Él corría por ellos.

Llegó 1991 y Ayrton conseguía la pole ante la "torcida brasileira" augurando lo que sería una total exhibición del piloto de Mclaren ante su afición. Senna mantenía la primera posición mientras que Mansell se acercaba reduciendo las distancias hasta llegar a quedar al rebufo del astro brasileño a 7 décimas. Una mala parada del británico le dejó cuarto tras Senna, Patrese y Alesi.

La victoria de Ayrton parecía estar asegurada, tras aquel fallo del equipo Williams, pero Mansell se recuperó y volvió a volar sobre el circuito de Interlagos y, poco a poco, fue reduciendo la diferencia con Senna. En la vuelta 50 todo parecía quedarse en un susto, ya que Mansell pinchaba uno de sus neumáticos y tenía que volver a parar. Tras la parada, El León volvía a la carga con gomas nuevas. El final prometía ser histórico.

Corría la vuelta 60 del Gran Premio y la caja de cambios de Senna comenzaba a fallar. El brasileño no conseguía engranar la cuarta marcha y la ventaja con Mansell empezaba a reducirse, pero algo sucedió al británico, su caja de cambios falló y tuvo que abandonar.

Parecía que la suerte había sonreido al piloto brasileño, que acababa de cumplir 30 años, pero no, aquel día, Magic Senna hizo honor de ese único apodo que se le había asignado a él y solo a él. La caja de cambios de su Mclaren seguía sufriendo, y ya solo funcionaba la sexta marcha. Serían siete vueltas caóticas para el brasileño, que tenía como único rival su monoplaza, aquel que ya le había dado dos Mundiales.

Resistiendo como nadie hasta el final, con la mecánica pendiendo de un hilo, Ayrton Senna consiguió mantener su monoplaza en pista con solo una marcha, aguantando curvas lentas, alzándose aquel día con algo más que una victoria, ganando en casa y, debido al desgaste físico, quedó totalmente derrumbado. Espasmos musculares en el cuello y en los hombros hicieron notar que Senna lo dio todo.

Tras fundirse en un abrazo con su padre, Ayrton pidio la bandera brasileña, la cual llevó a lo mas alto del podio ante toda su afición. Aquel día, Ayrton fue mas que un piloto. Aquel día Ayrton demostró que su límite estaba un poco por encima del resto.