lunes, 25 de julio de 2011

El reflejo de una estrella



Hamilton consiguió una brillante victoria en el Gran Premio de Alemania. Ni la estrategia ni su conduccion fallaron. Además de la victoria del piloto británico, de la segunda posición de Alonso, del "no podio de Vettel", quedó una imagen para recordar y guardar en los archivos de la Formula 1.

Tras cruzar la línea de meta, el Ferrari de Alonso se quedaba sin apenas combustible y, ante el peligro de no dejar una gota de carburante en el depósito, el español recibió la llamada de su ingeniero por radio que le ordenaba dejar su monoplaza aparcado en la hierba del trazado alemán. Haciendo un pequeño autostop con Webber, Alonso bajó de su Ferrari y subió a lomos del Red Bull del australiano recordando, como hace 20 años, otro piloto, otra estrella, hacía tal hazaña en otro monoplaza motorizado por Renault. A lo largo de la historia, varios pilotos hicieron lo mismo, pero nunca una imagen pareció tanto el reflejo de otra.

Fue aquel momento, cuando Alonso subió al chasis del Red Bull, cuando nuestra cabeza recordó la imagen de Senna subido al Williams de Nigel Mansell en el Gran Premio de Gran Bretaña de 1991, cuando nuestro cuerpo se sumergía en un mar de escalofríos, cuando parecíamos volver a la época dorada de la Fórmula 1.

En el final de la carrera, la noche pareció caer, el cielo oscureció y una estrella llamada Senna iluminó a aquel piloto con un casco azul y amarillo, con un mono rojo subido a un Red Bull con motor Renault, apartado de su monoplaza sin combustible. El público dejó de gritar, solo quedó el sonido del propulsor Renault, solo quedó la trazada de Webber junto al recuerdo de Senna a lomos del Williams FW13. Fue entonces, cuando en Nürburgring todo desapareció y vimos, el reflejo de una estrella.

miércoles, 20 de julio de 2011

Sid Watkins, todo un héroe en la Fórmula 1


Para llegar alto en la Fórmula 1, se han de asumir riesgos. El ir más rápido en una curva puede llevarte unas veces a alcanzar la gloria arriba del podio y, otras, puede dejarte contra el muro. Los verdaderos Campeones de la categoría, siempre estuvieron llenos de esa ambición que, en cada vuelta, les hacia ir un poco más rápido aunque estuvieran liderando la prueba. A veces, incluso, sus vidas corrieron peligro, unos desgraciadamente la perdieron, otros se encontraron con esa luz al final del túnel que les devolvió a la vida, una luz llamada Sid Watkins.

Gran aficionado a las carreras y graduado en Medicina y posteriormente especializado en neurocirugía, Sid Watkins recibió en 1978 la propuesta por parte de Bernie Ecclestone para convertirse en el médico oficial de la FIA en las carreras de Fórmula 1. Aquel primer año, llegó el primer golpe para la F1 en la era Watkins, ya que Ronnie Petersson fallecía en el Gran Premio de Italia al no recibir atención médica inmediata a causa de que la policía italiana impidió el paso del servicio médico al lugar del suceso.

Inmediatamente después, el británico pidió a Ecclestone reforzar algunos campos médicos, como contar con un anestesista, un helicóptero y un coche médico que además acompañase a los monoplazas en la primera vuelta para evitar colisiones fatales en los primeros instantes del Gran Premio. Todo ello fue aceptado e implementado en la siguiente carrera.

A lo largo de su colaboración en la máxima categoría del automovilismo, Watkins salvó la vida a numerosos pilotos gracias a su asistencia en pista, como es el caso de Didier Pironi, Nelson Piquet, Rubens Barrichello o Mika Hakkinen, al que tuvo que realizar una traqueotomía en pista y reanimar su corazón en dos ocasiones tras su fuerte accidente en Adelaida 1995.

A pesar de ser todo un héroe, poco pudo hacer por salvar la vida de su gran amigo Ayrton Senna en Imola 1994 ni la de Roland Ratzenberger en el mismo escenario un día antes. Justo después de aquel fatídico fin de semana, la Fórmula 1 dio un vuelco en cuanto a seguridad y mejoró en todas sus facetas, desde modificaciones en circuitos, mejoras en la indumentaria de los pilotos, cambios en los monoplazas, etc ... Sid Watkins fue el máximo artífice, ya que la FIA contó con él.

Prof, como le llamaban amistosamente en el paddock, se retiró en 2005 dejando su puesto en manos del actual doctor Gary Hartstein. A pesar de su retirada, Watkins continúa ligado a la Fórmula 1 y a los programas de la mejora de la seguridad en dicha categoría. Actualmente es Presidente del FIA Institute y hace pocos años fue nombrado Caballero del Imperio Británico.

Gracias a la labor de la FIA y de Watkins para mejorar la seguridad en una categoría que tantos riesgos conlleva, desde 1994 ningún piloto ha perdido la vida a pesar de accidentes tan fuertes como el de Kubica en Canadá 2007, el de Massa en 2009 o el de Sergio Pérez en Mónaco este 2011. La Fórmula 1 es una categoría hecha para héroes, Sid Watkins es uno de ellos.

jueves, 7 de julio de 2011

La mala trazada de Gené


El objetivo de todo piloto de carreras es ganar, escalar y llegar en algún momento a la Fórmula 1. Unos se quedan en el camino, otros lo rozan pero no llegan y otros luchan y luchan por seguir al menos disfrutando de la competición en otras categorías.

Los comienzos de Jordi Gené hacían presagiar un nuevo piloto de Formula 1 español, la oportunidad se le presentó, la aceptó y se topó contra un muro que condicionó su carrera. El muro contra el que se dio no fue otro que la oportunidad que podría llevarle al Gran Circo.

Cuatro años mayor que Marc, Jordi comenzó a ganar a una temprana edad y con tan solo 18 años marchó a Gran Bretaña para continuar su proyección en la Fórmula Ford británica después de ganar 3 campeonatos consecutivos en España. Un cuarto puesto en la general de la F3 británica, acabar 2º clasificado en la Copa del Mundo de la F3 y llegar a vencer a los que luego serían grandes promesas en la F1 como Rubens Barrichello, David Coulthard o Jacques Villeneuve, llenarían de optimismo a España para volver a ver a un español rodar por los circuitos de todo el Mundo.

En 1993, el sueño de estar en la máxima categoría de automovilismo comenzó a ser factible para Jordi, ya que Adrián Campos le eligió para ser piloto de Bravo F1, algo como una escudería que se quedó en proyecto, ya que, a pesar de inscribirse para el primer Gran Premio de 1993, la FIA declaró los coches de la escudería española ilegales y, en consecuencia, Jordi se quedó en la calle.

Así pues, en 1993, a Jordi le tocaría volver a la F3000, donde ya había competido la temporada anterior. La F1 volvió a llamar a su puerta para pilotar el Benneton con el que Michael Schumacher sería campeón en el mismo año. La escudería entonces dirigida por Flavio Briatore buscaba un segundo piloto para un joven prometedor llamado Schumacher. Alboreto o Verstappen eran algunos de los pilotos a los que se enfrentaría Jordi para conseguir ese puesto. Sus tiempos fueron mejores que otros pilotos en la tanda de pruebas, aunque menos de un segundo peores que los de Alboreto. Finalmente, aquel puesto se quedaría en manos de J.J Letho alternando sus participaciones durante la temporada con Verstappen.

Gené no volvió a pilotar un F1 después de aquel Benneton Ford - a excepción de demostraciones- y posteriormente pasó por turismos, camiones, 24 horas de Le Mans, WTCC y el GT European Open donde todavía compite. Su hermano Marc, si que tuvo más suerte y la época en la que llegó a la F1 era la apropiada, ya que Minardi acogió con los brazos abiertos sus patrocinadores ...

Ahora es piloto probador de Ferrari y Campeón de Le Mans, mientras que aquel joven prometedor Jordi Gené escogió una mala época, un mal camino, una mala trazada que le dejó a las puertas de la cima.

domingo, 3 de julio de 2011

El error de Red Bull



Cuando cualquier piloto comienza a competir, no tiene otra misión que ir escalando categoría a categoría para llegar a la Fórmula 1. Para ello, debe tener talento y aprovecharlo para ganar e ir ascendiendo, aunque no basta solamente tener talento, ya que se necesita tener un respaldo económico o de alguien de un fuerte renombre. Además de eso, cuenta también ir en el camino correcto, avanzar sin equivocarse al dar cada paso, ya que su carrera puede irse a pique o verse lastrada por un mal avance.

El caso de Jaime Alguersuari ha sido así. El piloto del programa Red Bull, tras despuntar en varias categorías inferiores y conseguir ganar la prestigiosa Fórmula 3 británica, fue necesitado por Red Bull para ocupar el asiento que Sebastian Bourdais había dejado libre en Toro Rosso tras haber sido despedido del equipo de Faenza. El público español se alegró por la llegada de un nuevo piloto nacional a la parrilla de Fórmula 1, pero ... ¿no fue muy precipitado? así es como lo veo yo, ya que creo que fue incorrecto subir a un monoplaza de tales características a un piloto sin experiencia en una competición que tanto depende de ella. Es cierto que los test están prohibidos, pero la estructura Red Bull debió pensar en subir a otro piloto y dejar a Jaime acabar su temporada en las World Series y hacerle rodar los viernes a modo de test.

Mi solución hubiera sido subir al Toro Rosso a Bruno Senna -con el que Toro Rosso ya estuvo en conversaciones a finales de 2008- o pilotos como Liuzzi, Klien o Sato, que en ese momento estaban sin asiento y hubieran dado bastante experiencia durante la segunda mitad de 2009. En 2010 Bruno Senna, de haberse subido al Toro Rosso, hubiera hecho una mejor actuación con Hispania y Jaime hubiera tenido un muy buen año sin los lastres que aún sigue acusando: inexperiencia.



Desde el caso de Alguersuari, en Red Bull han cambiado el chip y el tratamiento que reciben los pilotos del Red Bull Junior Team es diferente. El siguiente ha sido de Daniel Ricciardo. Tras varios test invernales con el equipo Campeón de 2010 en los que ha sorprendido gratamente y ocho Grandes Premios corriendo en los primeros libres del viernes, el australiano hará su debut en la Fórmula 1 el próximo fin de semana en Silverstone con Hispania. Los caminos antes de llegar hasta el gran circo de Alguersuari y Ricciardo han sido prácticamente iguales, la diferencia ha sido la gestión de Red Bull en cuanto a sus futuros.

Debutar con un Hispania será muy diferente a llevar un Red Bull o, incluso, un Toro Rosso, pero llevar el monoplaza a meta estoy seguro que servirá al australiano para conseguir el año próximo un asiento en Toro Rosso, porque el aussie, promete, y mucho. Red Bull no querrá dejarlo escapar.

Esta mecánica será seguramente puesta en práctica por Red Bull a partir de ahora. Vergne ya aprieta en las World Series y va camino de convertirse en el nuevo piloto de viernes de Toro Rosso. El próximo en llegar, puede ser Carlos Sainz Jr., seguro que ni Helmut Marko ni su equipo vuelven a cometer el mismo fallo que con Jaime, porque el error no es equivocarse, equivocarse es no corregir el error.


Imágenes: GrandPrixActual